La hoja en blanco
Romper con el pánico de comenzar
La hoja en blanco siempre fue uno de mis mayores miedos. Cuando estaba en la escuela y nos daban como indicación que escribamos in situ un texto, quedaba paralizada. O en clase de arte, frente al canvas en blanco, nos daban instrucciones y nos largaban a pintar, y yo de nuevo, paralizada. Tanto así que en un aula, cuando el profesor me enfrentó por no haber comenzado aún mi pintura de forma severa, me dio un ataque de ansiedad. ¿Cómo le explicaba todos los fantasmas que inundaban mi mente antes de que me anime siquiera a apoyar el pincel? ¿Cómo le hacía entender la lista de miedos que me mantenían dura como una estatua? Quería gritar, salir corriendo, llorar mares. Y todo eso se repetía una y otra vez cuando debía enfrentarme a la bendita página en blanco.
Por ahí por eso siempre me gustaron más los cuadernos con renglones, al menos había un grupo de líneas frente a mis ojos que atenuaban el terror.
No fue “por suerte” que superé esta parálisis. Fue gracias a enfrentarme a esas sombras que andaban cegando mi creatividad y mi libertad. Una a una las fui identificando, haciéndoles lugar, escuchando su verdad y soltándolas una vez que me sentía lista.
A esta altura, puedo decir que tengo una maestría en enfrentamiento de sombras. Tanto así, que cuando revisé mis escritos esta semana, me di cuenta que el 90% nacían de procesarlas. Muy pocos textos tenían relación con lo luminoso o lo expansivo, aunque puede decirse que procesar mis sombras SÍ tiene relación con la luz ya que es lo que me ayudó a llegar a ella.
A lo largo de estos textos, tanto pasados1 como presentes, desearía que puedas encontrar un refugio. Un lugar donde sentirte menos sola. Como si leerme fuera como tomarte una taza de cacao con una amiga. O sentarte al lado de una chimenea a leer un buen libro.
Posiblemente este espacio se vaya transformando, al igual que yo lo hago en cada lunación. Puede que en el futuro encuentres videos o audios junto a los textos. Pero el deseo es siempre el mismo. Acompañarte a ver, integrar y recibir tus sombras con amor; a ver con claridad el sentido de tu vida; y a conectar con tu corazón y tu Ser.
Con amor y en servicio,
Cami.